Eduardo Mendoza (Barcelona, 11 de enero de 1943) es un abogado y escritor español. Su obra literaria, que inaugura con la publicación en 1975 de La verdad sobre el caso Savolta, mezcla un estilo sencillo y directo con el uso de cultismos y arcaísmos lingüísticos, y está generalmente ambientada en su Barcelona natal, combinando la descripción de la ciudad en épocas anteriores a la Guerra Civil Española y en la actualidad.
 
 
Contexto literario:
En los años 70 se produce un cansancio ante los excesos de la experimentación de la década de los 60, y la vuelta al relato tradicional y al argumento, desde una óptica irónica y distante. Se vuelve al mundo de lo personal, no hay un análisis complejo del mundo ni tampoco hay personajes de envergadura; el narrador suele ser el protagonista. 
 
Se produce una influencia de los medios de comunicación, que impulsan el gusto por géneros como la novela-reportaje, siguiendo el esquema del periodismo de investigación, y la cultura de masas. 
 
Existe una atención a lo formal: son obras bien escritas, pero no profundizan en las posibilidades creativas del lenguaje. El estilo es realista y tradicional. Los espacios oscilan entre lo conocido (la ciudad de provincias, el barrio) y lo cosmopolita y exótico. 
 
Introducción a la obra.
La verdad sobre el caso Savolta se publicó en 1975 en Barcelona. Su aparición se hizo coincidir con la celebración de la festividad de Sant Jordi (el día del libro) y tuvo un gran éxito. Se empezó a gestar en La Haya, con la familia que dio origen a la fábrica Savolta.
El asesinato del industrial Savolta, que da título a la novela, mantiene un 
paralelismo con el ocurrido contra el profesor, industrial y traficante de armas José Alberto Barret. La noticia tuvo eco en los principales periódicos de la época. La novela también parte de otros artículos periodísticos reales sobre la represión, fichas policiales, cartas de funcionarios… También hay alusiones al ideario anarquista y a las organizaciones sindicales. 
 
El hilo conductor es representado de las declaraciones que Javier Miranda realiza ante el juez Davidson en Nueva York, diez años más tarde de los hechos.
El hilo argumental:
Durante la 1ª Guerra Mundial, la masiva venta de armas había favorecido la prosperidad de la industria armamentística en los países neutrales. En septiembre de 1917, Paul André Lepprince directivo de la empresa Savolta (dedicada a la fabricación de armas en Barcelona) acompañado por el joven Javier Miranda al que había puesto a su disposición el señor Cortabaynes, contratan a dos matones para que escarmienten a los cabecillas de una huelga. Diez obreros son apaleados y la huelga fracasa, sólo un curioso y marginal periodista, Domingo Pajarito de Soto denuncia los hechos en un panfleto anarquista. Decidido a callar las acusaciones de Pajarito, Lepprince le contrata para que realice con plena libertad una investigación sobre la empresa. 
Mientras dura esta farsa Miranda intima con Pajarito y también con su mujer, Teresa, quien busca desesperada el amor del joven para salir de su miserable situación. 
Cerca de la navidad, engañado por su esposa y utilizado por Lepprince, Pajarito sucumbe bajo las ruedas de un coche mientras regresaba a casa borracho. A los pocos días Savolta es asesinado a tiros. Se encarga del caso el comisario Vázquez y como primera medida se ejecuta a varios anarquistas. Pero los atentados continúan: muere a balazos Claudedeu, jefe de personal de la empresa; Lepprince logra escapar ileso de un grupo de terroristas. El tiempo pasa, y a causa de la entrada en la guerra de los americanos y de la posterior finalización del conflicto mundial, la empresa cae en bancarrota. Lepprince, que se ha casado con la hija de Savolta, Rosa María, y ocupa el puesto más alto, tiene problemas con un importante accionista Pere Parells que también murió asesinado. 
Por otro lado, el comisario Vázquez sigue los pasos de Miranda y de Lepprince ya que unas confidencias de un extravagante personaje que dará con sus huesos en el psiquiátrico, Nemesio Cabra, les propone como sospechosos de las muertes de Pajarito y de Savolta. Pero Lepprince consigue que  el comisario sea trasladado a Tetuán. Javier Miranda, siguiendo las indicaciones de Lepprince y como medio de ascenso social, acepta casarse con María Coral, aunque desconoce que ésta es amante del empresario. María Coral es una joven gitana artista que Miranda y Lepprince conocieron al contratar a los matones que debían frenar la huelga. 
El matrimonio es un desastre y María Coral después de confesar su relación con Lepprince intenta suicidarse. Todos los esfuerzos de Lepprince para arreglar la crisis de la empresa son infructuosos. Hundido, hace que Miranda persiga a sus guardaespaldas, Max que se ha fugado con María Coral. La fábrica se incendia con Lepprince dentro sin que puedan determinarse las causas. El comisario Vázquez que también morirá más tarde en extrañas circunstancias descubre a Miranda los motivos de tantas muertes, afirmando que tenían otras conexiones más intrincadas que las aparentes. 
Lepprince mató a Pajarito, a Savolta y a Parells porque habían descubierto que suministraba clandestinamente armas al ejército alemán en unión de un espía, Max. 
Miranda y María Coral se instalan en EE.UU. Antes de morir, Lepprince con el ánimo de dejar algún dinero a su mujer había contratado en secreto una póliza de seguros americana que cubriera los riesgos de la fábrica. Miranda era el encargado de cobrarla y hacerla llegar a Rosa Mª Savolta. Cumpliendo este cometido Javier es llevado a juicio porque la compañía aseguradora no quiere pagar. “Del juicio y mis retracciones han brotado estos recuerdos”, dice Miranda, es decir, la novela misma. 
 
Marco histórico y social
La obra se sitúa entre los años 1917 y 1919, y en ella se recrea el auge de los negocios durante la guerra europea, la crisis económica y social. Hay abundantes referencias a los acontecimientos políticos y a las tensiones entre las clases sociales. 
La neutralidad española en la primera guerra mundial produjo grandes ventajas económicas para diversos sectores, España suministró productos diversos, alimentos básicos, calzado, tejidos, municiones… Las industrias catalanas se vieron implicadas en esta situación, fabricaron multitud de productos y suministró beneficios a la clase burguesa y gran descontento a la clase proletaria. 
Este ambiente de descontento provocó disturbios y huelgas, que culminó en 
1916, con la primera huelga general en todo el país. El conflicto se convirtió en un enfrentamiento entre patronal y obreros, cuyas organizaciones, tenían una gran fuerza. 
En 1917 se declaró la huelga general revolucionaria, reprimida con extrema dureza por parte del ejército y la policía, aliados con la oligarquía catalana. 
Además, se formaron redes de gánsters a sueldo y un clima de gran inseguridad política. La industria catalana fabricaba material  de guerra destinado a los aliados, sobre todo a Francia, lo que llevó a redes de espionaje y chantajes que intentaban cortar este sector industrial. Como resultado de esta serie de luchas y chantajes se produjo el atentado que inspira el título de la novela: el asesinato del fabricante de armas José Alberto Barret y Monet.
 
Las clases sociales que aparecen en la novela son:
-la alta burguesía catalana, con sus fiestas sociales, su superficialidad, prejuicios e incultura, así como la dureza de los directivos de las empresas. 
-la clase obrera, explotada y sometida a unas duras condiciones de trabajo y sueldos escasos. Esta es la situación que denuncia Pajarito de Soto nada más comenzar la novela.  
-también aparecen los bajos fondos de la ciudad, el mundo de los cabarets, de las tabernas y el barrio chino, que contrasta con los salones elegantes y los casinos.
 
Estructura
La novela se divide en dos partes de 5 y 10 capítulos respectivamente. A su vez, los capítulos se componen de varias secuencias. Las dos partes son muy diferentes entre sí tanto en lo formal como en su contenido, aunque también poseen elementos que las unen. Por otra parte, las secuencias no mantienen un orden cronológico ni espacial y poseen un contenido y carácter heterogéneos. El hilo conductor son las declaraciones de Javier Miranda con ocasión de un pleito judicial posterior a los hechos recordados y cuyas razones no aparecen hasta el final de la novela. 
En la primera parte Mendoza recrea el trasfondo político, económico y social de la época. Se introduce un numeroso material histórico. En el primer capítulo aparecen los principales personajes y relaciones entre ellos. La segunda es más sencilla en cuanto a su estructura, el relato es más lineal y se centra no tanto en lo histórico sino en las experiencias personales y reflexiones de Javier Miranda. 
La información se presenta de manera ambigua y confusa, hay múltiples aspectos sin aclarar y así la obra se plantea como una “novela enigma”, emparentada con el género policiaco. Podemos hablar de una estructura caleidoscópica y perspectivista. 
 
Personajes
La novela presenta una galería de personajes de la Barcelona de la época entre los que destacan Javier Miranda, Paul-André Lepprince y María Coral. 
Javier Miranda pertenece al grupo de los personajes desclasados. Es un joven que se traslada a Barcelona desde su Valladolid natal para promocionarse socialmente. Vive entre dos mundos diferentes: se relaciona con personas de su mismo nivel económico pero el deseo de ascenso social le lleva a fijarse en Lepprince, que lo utiliza para sus fines. Posee rasgos del pícaro puesto que busca ascender en la sociedad a cualquier precio y justifica su vida en su declaración ante el juez. Desde la distancia y transcurridos los años, ha aprendido gracias a la experiencia acumulada. 
Su vida la presiden la desconfianza, las traiciones, falsedades y venganzas. Es ambiguo y contradictorio, en él hay nobleza, bondad y sentido de la justicia pero también es débil y vulnerable. Se define a sí mismo como “náufrago” en un mundo vulgar, de ahí su soledad, sentimiento de frustración y de fracaso y su desencanto. 
Lepprince es también un personaje desclasado. “Escurridizo y pérfido”, siempre elegante y jovial, llega a Barcelona con el propósito de introducirse en los círculos aristocráticos y financieros. Se define por su ambición, falta de escrúpulos e individualismo absoluto. Está envuelto en el misterio, es de origen francés, de madre española y deslumbra a todos con su distinción, maneja a todos aquellos con los que se relaciona y no duda en recurrir al crimen para lograr sus propósitos. En algunos momentos adivinamos su soledad. Es un personaje complejo. 
María Coral es una gitanilla de 18 ó 19 años, artista de cabaret, un producto de la miseria. Sensual, caprichosa, egoísta y desconcertante. Fría y calculadora, acepta a Javier en matrimonio como forma de conseguir un status social a cambio de mantener la relación con Lepprince, su amante. Conoce el poder de su belleza, juega con los hombres y los domina, pero a la vez es una niña pobre y asustada. Es vitalista y a la vez desconfiada, puede ser perversa o delicada, capaz de amar y de engañar. En ella confluyen los rasgos de la mujer huidiza y misteriosa del Romanticismo, de belleza oscura y salvaje y su forma de vida alejada de la tradición, y a la vez se relaciona con los personajes femeninos de la novela de folletín del siglo XIX por su carácter desvalido y las adversidades de todo tipo que ha sufrido.  
Otro personaje femenino es María Rosa Savolta, hija del industrial, que se 
comporta como una joven que sigue las normas sociales. Ha recibido una educación tradicional y ve cumplida su máxima aspiración, el  matrimonio con Lepprince. Representa a la clase burguesa y es ingenua y débil, aunque después del matrimonio se produce en ella una gran madurez.  
Los representantes de la burguesía: la familia Savolta, sus amistades y compromisos sociales. Destacan Nicolás Claudedeu (en catalán “llave” o mano de Dios), al que se llama “el hombre de la mano de hierro”, cruel con los obreros, duro y conservador. También Cortabanyes, el abogado de la empresa Savolta, holgazán y que conoce todos los hilos de la trama, y Pere Parells, socio y asesor de Savolta, hombre inteligente que presume de ateo pero sigue los ritos religiosos. Es el único que se enfrenta abiertamente a Lepprince. 
En el otro extremo de la sociedad se encuentran los obreros (los anarco-sindicalistas detenidos al principio, los inmigrantes, los parroquianos de la 
lechería) y los personajes de baja extracción social, los taberneros, clientes del cabaret… Destacan Domingo Pajarito de Soto, personaje quijotesco que desde las páginas de  La Voz de la Justicia denuncia las condiciones adversas de los más desvalidos, y su mujer Teresa, que soporta unas duras condiciones de vida.  
También hemos de citar a Nemesio Cabra Gómez, ser visionario que sufre el hambre y la miseria, que se vuelve loco y provoca en el lector la risa y la ternura y al comisario Vázquez, hombre solitario, independiente, obsesionado con el descubrimiento de la verdad. Su empeño en permanecer fiel a sus principios contrasta con la sociedad corrupta en la que vive.  
En conjunto Eduardo Mendoza demuestra una gran capacidad para crear vidas, dotándolas de gran complejidad. 
 
Técnicas narrativas
Narrador
La obra está escrita en primera persona (punto de  vista del narradorprotagonista) y también en tercera persona. El hilo conductor son las declaraciones de Javier Miranda, pero a veces es difícil identificar al narrador. Por ejemplo, en las fiestas se comienza a narrar en tercera persona, luego sabemos que el protagonista estaba presente en ellas y es él quien las narra, aunque si analizamos detenidamente estos pasajes descubrimos que no todo lo que sucede ha sido presenciado por Javier. Javier Miranda describe el despacho de Cortabanyes, la historia de Pajarito de Soto y Teresa, las excursiones, las salidas al cabaret, las reuniones en casa de Lepprince o los encuentros de los anarquistas. 
En cambio, hay un conjunto de secuencias cuyo narrador, en tercera persona, es omnisciente, pues conoce toda la información exterior e interior de los personajes, y nos cuenta cómo se sienten, qué piensan o desean. Por ejemplo, aparece en el relato de los atentados llevados a cabo contra Lepprince, Claudedeu o Parells, también en la historia de Nemesio Cabra, puesto que da muchos detalles de la misma que Miranda desconoce.
 
Técnicas narrativas 
En la primera parte domina la fragmentación de la  historia, el montaje caleidoscópico y la presentación repentina de personajes y hechos. Aparecen también largas secuencias sin puntos y aparte (capítulo II), en las que los hechos se presentan ordenados. En los últimos capítulos domina un relato ágil y de ritmo rápido. 
En cuanto a las técnicas descriptivas destaca el retrato, como el de Cortabanyes o el de Pajarito de Soto. Es paradójico que no se describa a personajes importantes como Javier o Lepprince, y de María Coral solo sabemos la gran impresión que provoca su belleza. Son importantes las descripciones de ambientes, como el cabaret, el salón de baile popular o la pensión miserable. Como contraste, citaremos la elegante casa de Lepprince o el balneario. 
El diálogo es abundante. Hay secuencias formadas casi exclusivamente por conversaciones, como las fiestas. Otros son más “literaturizados” y algunos de gran naturalidad, como las conversaciones entre amigos o en las tabernas.
 
Género
Eduardo Mendoza utiliza para la construcción de la trama una serie de recursos de diferentes géneros. Destaca sobre todo el género policiaco. Así, aparece un crimen como motivo central para la posterior investigación, y la solución final por medio de las revelaciones o la reconstrucción de la policía. Del mismo género podemos destacar los enigmas, sospechas, búsquedas del comisario o interrogatorios. 
Otro de los géneros novelescos que destacan es la novela de folletín del siglo XIX, que se ofrecía al público por entregas para mantener la atención y emocionar a los lectores. Elementos del mismo son las escenas de los bajos fondos (el cabaret, las tabernas y el hampa), la anécdota sentimental (la historia de María, su origen oscuro, sus amoríos con el hombre rico y su boda con el humilde, sus misteriosas enfermedades y fugas, su intento de suicidio…). 
Finalmente, citaremos elementos del esquema de la novela de aventuras en los últimos capítulos, en los que Javier se lanza por amor a la búsqueda de María Coral.
 
Espacio y tiempo 
La verdad sobre el caso Savolta es una novela urbana, se sitúa en una Barcelona formada a su vez por múltiples espacios presentados desde el punto de vista de Javier Miranda. Barcelona era en la época  una ciudad industrial a la que acudían un gran número de personas para encontrar trabajo y ascender socialmente, como le ocurre a Javier Miranda. Éste percibe la ciudad como un espacio hostil, en el que le resulta difícil encontrar su lugar. Destacan el centro de la ciudad, lugar de intercambio social, en donde se sitúan los acontecimientos históricos importantes. La zona de la burguesía se divide a su vez en el Ensanche, proyecto urbanístico diseñado para ofrecer vivienda a los obreros en condiciones dignas, pero que se convirtió debido a la especulación en una zona burguesa, y en la parte alta de la ciudad, domicilio de Savolta y Lepprince. Por otra parte, aparece la zona de los obreros, que corresponde a barrios como el Raval, donde vive Pajarito de Soto. En la época en este barrio se mezclaban las viviendas y las fábricas, los locales de diversión y las instituciones benéficas y culturales.  
Otros espacios destacan por su valor simbolista, como el Liceo, Montjüic o la taberna, punto de encuentro de los obreros para difundir sus doctrinas.  
También debemos citar los espacios fuera de la ciudad. Así, Javier, a final de la primera parte decide alejarse de Barcelona para superar una crisis personal. Por otra parte, el viaje de luna de miel de Javier y Miranda a un balneario de la provincia de Gerona supone también un paréntesis.  
En cuanto al tiempo interno de la novela, el relato transcurre entre 1917 y 1919, aunque hay una serie de sucesos que se sitúan fuera de este periodo. Así, las declaraciones que Javier Miranda hace ante el juez en Nueva York, fechadas en 1927, diez años más tarde. En segundo lugar, el affidávit prestado ante el cónsul de Estados Unidos en Barcelona por el ex comisario de policía Alejandro Vázquez Ríos. 
Finalmente, la referencia  a la muerte de la Doloretas, de la cual se informa desde Estados Unidos.  
En el tratamiento del tiempo se advierte por un lado una datación concreta gracias a los nombres de los personajes y acontecimientos históricos, las fechas exactas de los documentos y cartas. No obstante, también existe un desorden cronológico e imprecisiones temporales que dan mayor verosimilitud al relato.
 
Estilo 
Destaca por la mezcla de tendencias, discursos narrativos y registros lingüísticos. El autor parece haberse ocultado tras los diversos niveles de escritura que utiliza a lo largo de la obra.  
Las variantes idiomáticas responden en ocasiones al uso de determinados lenguajes específicos, como sucede con el lenguaje  administrativo-epistolar que utilizan el sargento Totorno y el comisario, o el uso administrativo que utiliza Vázquez para redactar su affidávit. También el discurso periodístico y el discurso político en los artículos de Pajarito de Soto. Hay momentos en los que la narración refleja tintes historicistas o datos relativos a la situación del país.
Hay rasgos de la novela sentimental, parodias y un estilo muy literaturizado y decadentista en ciertos pasajes.  
Las distintas variedades idiomáticas están determinadas por un factor sociocultural: lenguaje más cuidado y formal en la  clase alta, coloquial entre los obreros y vulgar en el cabaret (“putarranco”, “malparidos”…). En los diálogos destaca asimismo la variedad de registros: los bajos fondos, la naturalidad de la conversación, lo cursi, los catalanismos en el habla de la Doloretas…
Las descripciones son rápidas, vivas, impresionistas en ocasiones, pues captan el ambiente mediante unas cuantas pinceladas. 
Destaca como rasgo el humor. En ocasiones, el uso  de la ironía y el humor sirven para quitar dramatismo a determinadas ocasiones o momentos históricos, como sucede en las cartas que intercambian el sargento Totorno y el comisario, que rompen la seriedad de la situación (la Barcelona terrorista, la enfermedad de Vázquez en África). El humor afecta también a los nombres de los personajes, como el caso de Nemesio “Cabra” o Domingo “Pajarito de Soto”.  
En ocasiones destaca la animalización y cosificación en las descripciones de los personajes, que recuerda a las caricaturas de Valle-Inclán. En otras ocasiones, el estilo preciso y la descripción de los mismos, mediante detalles rápidos, recuerda a novelistas como Pío Baroja.
 
Significación y trascendencia
El alcance de la novela se sitúa en un triple plano: existencial, social y artístico. 
Desde el punto de vista existencial, se podría resumir en esta frase: “La vida es un tiovivo que da vueltas hasta marear y luego te apea en el mismo sitio en que has subido”. 
En el plano social, se observa un panorama complejo de las fuerzas del momento histórico. Hay que tener en cuenta la cita de W.H. Auden que encabeza el libro: “La clase cuyos vicios uso en la picota era su propia clase, ahora extinguida, salvo para supervivientes como él que recuerdan sus virtudes”. 
En el terreno artístico destaca la imaginación del autor, la riqueza de matices en las descripciones de ambientes y personajes y su dominio de la técnica narrativa. Por la estructura caleidoscópica, el contrapunto y la alternancia de las voces narrativas, la pluralidad de personajes y la mezcla de estilos y géneros la novela presenta una pluralidad de voces que la acercan a la propia realidad.   

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