El otoño en Granada se inicia con una fiesta religiosa, la procesión de la Virgen de las Angustias, patrona de la cuidad. El último domingo de septiembre la ciudad acoge a miles de fervientes devotos de esta advocación provenientes de toda la provincia llenan la ciudad.

La fiesta religiosa se acompaña de la primera degustación de los frutos otoñales. Numerosos puestos ambulantes ofrecen estas delicias: acerolas, azofaifas, membrillos, caquis,… y una fruta emblemática e indispensable: la GRANADA, que a partir de estos días se hace indispensable en la dieta local, llenando de colorido los platos fuertes como las migas con granada.

A partir de octubre se revive un rito ancestral, los puestos de asar castañas en cada esquina del centro de la ciudad. El crepitar del fuego y las pavesas confieren un sabor particular a las oscuras tardes  otoñales, llenas de bulliciosos viandantes.

El mirador de San Nicolás, considerado por muchos el mejor lugar para contemplar la puesta de sol, es en estos momentos digno de su fama. La calidez de los rayos de sol al incidir sobre la Alhambra y el Albaicín en estas fechas es una de las experiencias más memorables.

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