A excepción del Quijote, no existe ningún personaje literario tan universal como el don  Juan. Hacia 1625, veinte años después del nacimiento del mito cervantino, aparecía la leyenda de Don Juan, el joven de costumbres licenciosas que habla sin respeto de los muertos, el hombre que enamora a todas las mujeres y que después, invariablemente, las abandona y olvida.

 

 

 

¿Quién, hoy en día no conoce a este personaje? Mujeriego, seductor, libertino impertinente sin conciencia o moralidades, desenfrenado y descuidado. Un sinvergüenza que conquista a las mujeres, las deshonra y culpa a otros hombres. Historia de un héroe y villano, El burlador de Sevilla y convidado de piedra es una obra de teatro que recoge el mito del personaje más universal del teatro español. De autoría discutida, se atribuye tradicionalmente a Tirso de Molina y se conserva en una publicación de 1630. La leyenda surgió en Europa durante la edad media. En el primer tratamiento literario formal de la historia, El burlador de Sevilla y convidado de piedra (1627) de Tirso de Molina, Don Juan seduce a la hija de don Gonzalo, jefe militar de Sevilla. Después de matar al militar, acude a su sepulcro e invita cínicamente a la estatua funeraria de su víctima a una cena. La estatua recobra vida, asiste al banquete y le devuelve la invitación. De nuevo ante el sepulcro, la estatua atrapa a Don Juan y le arroja al infierno. Don Juan, mito eterno, ha venido a convertirse en símbolo viviente de la seducción amorosa masculina, de la agresividad sexual, del conquistador irresistible, del hombre audaz y disoluto que convierte el placer en fin de todas sus acciones.

De aquí su condición de “burlador”, es decir, de hombre que busca a la mujer para la satisfacción egoísta de su goce, y escapa a toda permanente coyunda.

El Tenorio es un “caballero” apuesto y cortesano, que encubre sus perfidias con refinada elegancia aristocrática, sabe envolver su persona de cuanto pueda hacerla atractiva y rinde religioso culto al honor .

 

“Sevilla a veces me llama

el Burlador, y el mayor

gusto que en mi puede haber

es burlar a una mujer

y dejarla sin honor”.

 

Se desconoce si el Don Juan existió de verdad. Lo que hay son historias de un caballero llamado Don Juan Tenorio que supuestamente vivía en Sevilla y que era conocido por sus aventuras con mujeres.

Don Juan representa la cultura española como ningún otro. Junto a la Celestina y el Quijote, el Don Juan es una de las obras cumbre de la literatura española.

A la obra de Tirso de Molina seguirían muchas más, inspiradas por “El burlador de Sevilla”. En todo el mundo los escritores la tomaron como modelo.

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