Filosofía y Letras acogerá del miércoles al viernes las conferencias de invitados como Carmen Bobes, Darío Villanueva, Edmond Cros, Jenaro Talens y Roger Griffin

 

 

La Facultad de Filosofía y Letras de Granada acogerá del miércoles al viernes próximos el I Congreso Internacional de la Asociación Española de Teoría de la Literatura (Asetel). Sultana Wahnón, presidenta de la asociación, describe los principales atractivos del congreso. 

-¿Cuál es la finalidad del Congreso?

-Desde 1999 hemos tenido una tradición de organización de simposios, con conferenciantes invitados ajenos al área, pero con un público compuesto principalmente por investigadores del área y socios de Asetel. En los dos últimos simposios celebrados, ambos excelentes, nos dimos cuenta de que no era lógico que aportaciones científicas como las que se hacían en estos simposios se quedaran confinadas a ese reducido círculo de asistentes. Concebimos entonces la idea de abrir nuestras actividades a todos los que estuvieran interesados en la Teoría de la literatura y la Literatura Comparada. También nos animó a ello la paradójica situación a que nos ha conducido la reforma de los planes de estudio, al restarnos presencia académica en las diferentes licenciaturas de Humanidades, justo en el momento en que la disciplina estaba ya por fin consolidada en España. 

-¿Quiénes serán los principales invitados?

-Los cinco conferenciantes son, por orden de intervención: Carmen Bobes Naves, que fue la primera catedrática del área y que ahora es la presidenta de honor de la Asociación y va hablar sobre un tema inexcusable de nuestra área como es el de la definición misma de lo teórico-literario; Darío Villanueva, ex presidente también de Asetel y, como todos saben, actual secretario de la Real Academia Española, que va a disertar sobre una cuestión de tanta actualidad como el canon; Edmond Cros, prestigioso representante francés de la Sociocrítica, que va a tratar cuestiones de sociología del siglo XIX; Jenaro Talens, poeta y teórico muy conocido en Granada, a quien no hace falta presentar: su conferencia va a tratar sobre el papel del lector en la era digital; y Roger Griffin, reputado historiador británico, especialista en fascismo, que acaba de publicar un libro en Akal titulado Modernismo y Fascismo, llamado a ejercer una gran influencia en el ámbito de la estética y sobre el que precisamente va a versar su disertación. 

-¿Qué alcance puede tener un congreso tan especializado como éste más allá del ámbito académico?

-El Congreso tendrá intervenciones muy especializadas pero también las va a haber de interés más general y que pueden llegar a un público más amplio. Por ponerle un ejemplo, hay ponencias y comunicaciones que versan sobre el best-seller, o sobre la literatura y el cine del Oeste. Otras se adentran en cuestiones que pueden ser muy atractivas para quienes estén interesados en la política. Se va a hablar también de Auschwitz, de literatura del Holocausto… De manera que no todo es tan especializado ni tan cerrado: el público puede elegir entre diferentes perspectivas del fenómeno literario, unas más esotéricas y especializadas que otras. 

-¿De qué manera asume la Teoría de la literatura la realidad de un panorama donde, como sucede en España, se lee poco y la literatura se centra en los best-sellers?

-A la teoría literaria le interesan todos los fenómenos relacionados con la literatura, incluidos los best-sellers. Por tanto, yo diría que la Teoría de la literatura asume la realidad como hay que asumir todas las realidades, es decir, como lo que existe y debe explicarse. Se trataría, pues, de preguntarse qué hay en los best-sellers para que atraigan a tan gran número de lectores, cuáles son las claves de su éxito. Por supuesto, esto no nos exime de la obligación de establecer juicios de valor y advertir a los lectores sobre dónde están los que creemos los mejores valores literarios, no se trata ni mucho menos de decir que todo tenga el mismo valor. No obstante, ha habido best-sellers como El nombre de la rosa, o como el más reciente El tiempo entre costuras, que en absoluto dicen mal del gusto de la mayoría de los lectores. Por otro lado, no sé si realmente se lee ahora menos que antes en España: tengo entendido que el índice de lectura se mantiene, en los últimos años, en torno al 55%. Un 41’30% de los españoles asegura leer libros a diario o cada semana: no me parece una cifra excesivamente baja; desde luego es mejorable, pero no creo que el panorama sea tan apocalíptico como a veces se dice. -¿Cómo estudia la Teoría literaria, una disciplina propia del siglo XX, la aparición de nuevas formas de creación en Internet y redes sociales de la actualidad?

-Este es un tema que gusta mucho a los investigadores más jóvenes y vanguardistas de nuestra área. Hay ya un importante grupo de profesores que investiga sobre lo que se llama la ciberliteratura, es decir, una nueva serie de géneros híbridos, entre literarios y audiovisuales, que están surgiendo al abrigo de estas nuevas tecnologías de la información. Es el caso incluso de los videojuegos, que comparten con la literatura y el cine el carácter ficcional: son ficciones digitales, lo que da pie a interesantes comparaciones con la ficción literaria. Es un tema que será abordado en la sección dedicada a los Estudios culturales.

 

http://www.granadahoy.com/article/ocio/887643/panorama/literario/espana/no/es/tan/apocaliptico.html

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