Este nombre indica el período de apogeo español, desarrollado en el siglo XVI, durante el reinado de Carlos I y Felipe II, que a mediados del siglo XVII, se eclipsa hasta desaparecer. El Siglo de Oro empieza con el reinado de los Reyes católicos, en 1492, donde se había producido la conquista de América y de Granada, que implicó el punto determinante de la Reconquista y la afirmación de la monarquía española, que quería lograr un estado fuerte y pacificado. Esto permitió a España de adquirir la fama de modelo a imitar por el resto de Europa.
Con la influencia del Humanismo y del Renacimiento, las ciencias y las artes consiguieron llegar a su esplendor, durante el siglo XVI, para recibir la influencia Barroca en el siglo XVII, durante las monarquías de Felipe III, Felipe IV y Carlos II. El barroco admite un estilo más complejo, que no tiene nada que ver con la sobriedad, hay abundante uso de metáforas en la literatura y mayor exageración en las artes plásticas y arquitectónicas. Esto quiere ser la expresión de la nueva época, frívola y extravagante.
La educación, a cargo del clero y los municipios cobró gran importancia, fundándose varios colegios, como el de Santa Cruz, en Valladolid, o el de San Gregorio, en Burgos.
Como la educación también la literatura tuvo un periodo de gran crecimiento. El máximo exponente fue Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), llamado el manco de Lepanto, que escribió la ópera “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”. En el mismo tiempo surgió el género picaresco, como “El Lazarillo de Tormes”, obra donde se critica al clero y a la nobleza. En poesía, se destacaron Garcilaso de la Vega (1501-1536), Juan de Boscán (1495-1542), Cristóbal de Castillejo (1490-1540), Fray Luis de León (1527-1591), Juan Rulfo (1547-1620), Alonso de Ercilla (1533-1596) y Fernando de Herrera (1534-1597). 
La pintura llegó a su máxima expresión con el Greco, Rivera, Zurbarán, Cano, Murillo y Velázquez, quien fue elegido en 1623 pintor de cámara por el soberano Felipe IV. 
En arquitectura se destacaron los modelos grecorromano y gótico, el Palacio de Carlos I, en Granada, por ejemplo, y el colegio de Santa Cruz. Se construyeron importantes catedrales, como las de Salamanca y Granada.

 

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