La Dehesa de Santa Fe ofrece un amplio abanico de posibilidades para el turismo rural. Amantes de la naturaleza, bohemios y numerosos escolares transitan por sus senderos de olivares y pinos. A una altitud de 575 metros sobre el nivel del mar, y con una temperatura media anual de 14,7 grados, la Dehesa está situada en el centro de la Vega granadina, a once kilómetros de la capital.

A TENER EN CUENTA:

– Cómo llegar: Se accede a la ruta en las afueras de Santa Fe, por el camino que pasa junto al silo y una vez que se cruza el Arroyo Salado.

– Recorrido: Itinerario circular de doce kilómetros. Existe la posibilidad de acortarlo, ya que se sugiere una sub-ruta circular, dentro de la principal, mucho más breve.

– Recomendaciones: Se propone efectuar la ruta en cualquier época del año, excepto en verano, y por cualquier medio no motorizado.

La ruta diseñada por el Consorcio para el Desarrollo de la Vega-Sierra Elvira comienza en el camino que pasa junto al silo, una vez pasado el Arroyo Salado. El itinerario presenta la particularidad de poseer una ruta principal y una sub-ruta más corta.

Al comienzo hay un cruce: la ruta principal va por el camino de la derecha, y la sub-ruta, por el de la izquierda. Ésta última sube a la Dehesilla y sus áreas recreativas, y luego baja pasando por Aguas Calientes hasta unirse de nuevo con la ruta principal más adelante.

Así, en este punto se decide qué ruta seguir. Si se toma la ruta principal se alarga el recorrido en algunos kilómetros, pero es una zona muy atractiva en cuanto a paisaje y puntos de interés. Si se elige la sub-ruta, las indicaciones conducen al viajero a través de todo el camino. El único punto que hay que considerar es el momento de conexión del carril que sube a la Dehesilla con el que devuelve a la ruta principal.

La Dehesa luce sus mesas, bancas y barbacoas en las que el viajero repone fuerzas, mientras disfruta del almuerzo. La historia de Santa Fe otorga a este merendero un significado especial: cada 25 de noviembre, cientos de personas acuden al lugar en una romería que se denomina ‘La Merendica’, y que conmemora la firma de las ‘Capitulaciones de Santa Fe’, que darían lugar a la rendición de Granada unos meses después.

Santa Fe es conocida en la historia como “la única ciudad del mundo que fue construida para el asedio de otra”, Granada. Creada originalmente como un campamento militar, la villa empezó a construirse tras un incendio. Cuando los Reyes Católicos firmaron, el 25 de noviembre de 1491, las Capitulaciones con Boabdil, Isabel la Católica lo festejó con una merienda.

Desde la Dehesilla, el recorrido carece de dificultad y no hay grandes problemas en cuanto a la orientación. Se asciende por el secano hasta conectar con el camino de servicio del Canal del Cacín, punto que enlaza con la salida de la sub-ruta. El Canal del Cacín acompaña al viajero en gran parte del recorrido.

En el trayecto se pasa cerca de la Urbanización de Buena Vista, que queda a la derecha. Poco después aparece la carretera de Chimeneas, que hay que cruzar con cuidado, para continuar la ruta.

Pasado un buen tramo, se alcanza un punto en el que se cruza un barranco y, poco después, el Canal de Cacín pasa por encima. Entonces se accede a un carril a la izquierda que baja al barranco. Se trata de un buen lugar para descansar. Después, el viajero vuelve al camino principal para comenzar el tramo de retorno a Santa Fe.

La ruta guía a un espacio histórico: Las Yeseras. El viajero se reencuentra con la tradición de una de las actividades desaparecidas del pueblo. El yeso se extraía normalmente de estos yacimientos que abundaban en la Dehesa y que actualmente han sido restauradas por un grupo de voluntarios. Antiguamente servían para la obtención de un yeso muy apreciado en la localidad y en los pueblos del entorno.

El yeso se obtenía de las canteras en bloques de piedra que posteriormente se quemaban en un elaborado proceso. El producto era utilizado para los enlucidos de paredes y en muros de mampostería.

Después de contemplar estos espacios, las indicaciones guían hasta la Torre del Boldonar, de la época nazarí. En la actualidad sólo se conserva un paño de la misma. Tras pasar por la Granja Chinchilla y dejarla a un lado en el cruce, se busca un carril que sale de la derecha y que lleva a atravesar de nuevo el Arroyo Chimeneas.

Después la senda sigue hacia la autovía hasta llegar al Cortijo de Santa Filomena. Hay que volver a cruzar de nuevo la carretera de Chimeneas por el puente de la autovía. Se rodea el aeropuerto en dirección a Santa Fe. El trayecto se realiza entre cultivos de secano y pequeñas huertas. Así se alcanza el final de la ruta.

UN DESCANSO OBLIGADO: LAS ‘AGUAS CALIENTES’

Uno de los grandes atractivos del recorrido lo constituyen las aguas termales, a las que se accede a través de la sub-ruta una vez pasada la Dehesilla. Aunque el pozo es una propiedad privada, sus dueños no tienen inconveniente en que el uso de las aguas sea de carácter público, siempre que los visitantes sean respetuosos con la naturaleza. Un pozo principal, el barranco y los pozos secundarios que se han formado trazan el recorrido de unas aguas cristalinas beneficiosas para los huesos. Los baños termales tienen como origen un manantial por el que brota agua caliente durante todo el año y la temperatura es superior a la atmosférica al proceder del subsuelo. Las aguas contienen diversas sustancias minerales y, desde tiempos inmemoriales, posee propiedades medicinales. Muchas personas acuden semanalmente a este balneario que la naturaleza ha configurado para disfrute del visitante. Las aguas termales ofrecen diferentes alivios para las enfermedades reumáticas: la temperatura del agua mejora la oxigenación de los tejidos y libera substancias que producen efecto antiinflamatorio.

 

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