Si piensas en algo típico de España, ¿qué te pasa por la cabeza? Quizás la paella, las corridas de toros, o el Camino de Santiago. La verdad es que hay un montón de cosas relacionadas con España, ¡pero la más típica son probablemente las tapas!

De hecho, las tapas son una tradición que solo hay en España, y todos lo que vienen aquí se maravillan de esta costumbre, tan simple pero tan particular.

Por eso, hemos decidido contaros la historia de las tapas, cómo han nacido y la tradición que perdura hasta hoy.

Ante todo, ¿en qué consisten las tapas? La Real Academia Española define la tapa como “cualquier porción de alimento sólido capaz de acompañar a una bebida“. De hecho, si vas a una cafetería o cervecería en algunas zonas de España y tomas algo de beber, automáticamente el camarero te llevará también la tapa, que puede elegir él, o a veces tú mismo.

 

Historia de las tapasLA LEYENDA

Como cada tradición que se respete, hay muchas leyendas relacionadas con el nacimiento de las tapas, y todas remiten al Rey Alfonso XIII. La anécdota más digna de nota cuenta que el Rey Alfonso XIII en una de sus visitas oficiales a la provincia de Cádiz, pidió una copa de Jerez, pero en ese momento una corriente de aire entró por la ventana y, para que el vino no se llenara de arena de playa, el camarero tuvo la feliz idea de colocar una lonchita de jamón en la copa real. El Rey preguntó por qué hacía eso, y el camarero disculpándose contestó que era una “tapa” para evitar que el vino se estropeara con la arena. Al Rey aparentemente le gustó la idea, se comió la tapa, se bebió el vino, y pidió que le sirvieran otro, con “otra tapa igual”. Como era de esperar, los miembros de la Corte que acompañaban al Rey pidieron lo mismo, y así surgió la famosa “tapa”.

 

LA HISTORIA

Pero la realidad es otra; la tapa nació como necesidad de agricultores y trabajadores de ingerir un pequeño alimento durante su jornada de trabajo, que les permitiera continuar la tarea hasta la hora de la comida. El tentempié exigía vino, porque el alcohol aumentaba el entusiasmo y las fuerzas, y en invierno calentaba el cuerpo para afrontar los rigurosos fríos del campo o del taller medieval. En verano, la bebida del tentempié del Sur era el gazpacho, en lugar del vino, ya que éste provocaba sofocos inconvenientes a un organismo que más necesitaba refresco que calor.

Cuando en toda España se generalizaron las “botillerías” y “tabernas”, la provisión del Rey continuó vigente. Y por esta razón, el vaso o jarra de vino se servía tapado con una rodaja de fiambre, o una loncha de jamón o queso, que tenía dos finalidades: evitar que cayeran impurezas o insectos en el vino y facilitar al cliente empapar el alcohol con un alimento sólido. Éste fue el origen del nombre de esta tradición española tan arraigada, la tapa, el alimento sólido que tapaba el vaso de vino.

Así se generalizó en toda España la tradición de la tapa, que continua arraigada en nuestros días y que, incluso, ha sido adoptada y disfrazada en otros países.

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