Washington Irving es tan querido y recordado en Granada que goza de una placa junto a la Puerta de la Justicia. Además, una parte de los palacios tiene el nombre de Habitaciones de Washington Irving por ser allí donde residió (donde también encontramos una placa commemorativa). Su libro, Cuentos de la Alhambra, ha sido traducido a un gran número de idiomas y lo publican multitud de editoriales. 

Muchas y variadas son las versiones sobre el nombre de esta fortificación, pues hay evidencias históricas de que “sus muros se elevaban blancos y brillantes”. La más aceptada corresponde al escritor Ibn Al-jabti, que lo atribuye a su apresurada construcción, ya que los obreros habían de trabajar de sol a sol. Así, de día sus herramientas relucían con tono rojizo por efecto de la luz del astro rey, mientras de noche la iluminación de sus antorchas producía ese mismo resultado tonal.

La Alhambra, ciudad palatina andalusí, fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, junto al Generalife, por el comité de la UNESCO, el 2 de noviembre de 1984. Cinco años más tarde, se añadió a esta denominación el Albaicín, que constituye uno de los barrios antiguos de Granada. Recientemente, la Alhambra ha sido propuesta para ser nombrada una de las 7 Maravillas del Mundo, pero quedó a las puertas. Sin embargo, por su extraordinaria belleza y su estado de conservación, bien pudiera crearse, para ella, la categoría de octava maravilla.

Tan reconocida es su fama a nivel mundial, tantos viajeros la visitan al año, y tanto se ha hablado y escrito ya sobre ella, sus estancias, rincones y jardines, que hasta sus leyendas contribuyen a su grandeza.

La leyenda de El Suspiro del Moro 

En el año de 1492 los Reyes Católicos conquistaron el reino de Granada. Cuenta la leyenda que, tras entregar el rey Boabdil las llaves de la ciudad a los reyes de Castilla y Aragón, cuando alcanzaba la colina así conocida, se volvió por fin y, suspirando, rompió a llorar, momento en que su madre le dijo: “Llora como mujer lo que no has sabido defender como hombre”

La leyenda de La Silla del Moro

La vida supuestamente disoluta que llevaba el rey Boabdil, al parecer dio lugar a un amotinamiento en la ciudad de Alhambra. Por este motivo, el rey tuvo que refugiarse en una apartada colina desde la que, sentado en su cima, divisaba su ciudad sublevada, que por tal razón aún hoy es así conocida.

La leyenda de El Reloj de Sol

Según cuentan, la Alhambra en su conjunto puede ser considerada un enorme reloj de sol. Esto es así ya que, al igual que con un reloj de sol podríamos seguir el transcurrir de todas las horas del día, en la ciudad granadina podemos hacerlo a través de sus estancias. Este fenómeno es especialmente evidente al mediodía, momento en que las dependencias quedan divididas por su mitad como efecto de la sombra.

 La leyenda de La Puerta de la Justicia

Existen dos leyendas particularmente bellas en torno a esta puerta.

Tan grande era su magnificencia y tan ufanos se sentían de ella, que aseguraban que si existía un caballero en la Tierra que fuese capaz, estando montado en su caballo, de tocar con la punta de su lanza la mano esculpida en lo más alto de su arco exterior, conquistaría el trono de la ciudad.

Considerada por el mundo conocido como una fortaleza inexpugnable, sumamente recia en su construcción, aseveraban que no caería bajo el ataque de mil ejércitos. De este modo, el día que la mano de su arco exterior llegara a tocar la llave del arco interior de esta puerta, sería porque había llegado el fin del mundo, pues la Alhambra estaría en ruinas. 

 La leyenda de El Soldado Encantado

Cuentan de un estudiante salmantino que, llegado a Granada con el fin de recavar fondos para sufragar sus estudios, reparó en un anacrónico soldado, vestido con armadura y portando una lanza. Acercóse a preguntarle y éste le respondió que penaba desde 300 años ya por una maldición, lanzada por un alfaquí musulmán, que le conjuró a custodiar por toda la eternidad el tesoro de Boabdil, otorgándole licencia para salir de la estancia del botín sólo una vez cada cien años. El estudiante, interesado en su problema, y avisado de las riquezas que podría hallar en el escondrijo, le ofreció su ayuda. Debía buscar una joven cristiana y un sacerdote en ayuno para deshacer el hechizo. El joven consiguió a la primera sin esfuerzo, pero el único cura que estuvo dispuesto a acompañarle estaba aquejado de gula impenitente. A mitad de conjuro, el clérigo se abalanzó sobre los manjares que estaban preparados para el final del sortilegio, rompiendo la tregua del hechizo, y dejando dentro, de nuevo y para siempre, al soldado encantado.

La leyenda de la sala de los Abencerrajes

En esta sala, que fue alcoba del sultán y por tanto carecía de ventanas al exterior, fueron asesinados los treinta y siete caballeros de la familia Abencerrajes reunidos con ocasión de una fiesta allí celebrada. El sultán ordenó decapitarlos, cegado por lo celos, insuflados por los caballeros de una familia rival, los Zenetes, que inventaron una historia de amor entre uno de los Abencerrajes y la sultana. Se cuenta que el color rojizo que aún se observa en la taza existente en esta sala, y el canal que lleva su agua hasta la Fuente de los Leones, se debe a la sangre derramada en aquella fecha. 

 La leyenda de los azulejos de Mexuar

Es ésta la sala más antigua del palacio. El sultán se situaba en ella, dentro de una cámara elevada, oculta por celosías, con el fin de escuchar sin ser visto. Desde allí prestaba audiencia e impartía justicia. Es un hecho históricamente comprobado que el sultán tenía en la época cualidad judicial, y sus sentencias eran conocidas por ecuánimes e imparciales. En su puerta, anunciando su razón de ser, había un azulejo con un cartel que rezaba: “Entra y pide. No temas pedir justicia, que hallarla has”. 

 

IRVING WASHINGTON 

Nueva York 1783 -Tarrytown 1859

 

Washington Irving (1783-1859), considerado como “patriarca de la literatura americana” y “el mejor escritor de habla inglesa de su tiempo” tuvo el privilegio de vivir en la Alhambra mientras escribía el libro Cuentos de la Alhambra. Después de recoger todas las leyendas de los habitantes de la Alhambra, y tras investigar en los archivos de la Biblioteca universitaria granadina, desarrolló un género de novela fantástica de imprescindible lectura.

Hijo de un rico comerciante y madre inglesa, pronto desarrolló una gran pasión por los libros. Escritor de libros de viajes, cuentos, biógrafo, ensayista, columnista y poeta, fue un gran creador de relatos, Irving contribuyó a establecer el relato corto en la literatura americana. Estudió leyes, pero ejerció por un breve espacio de tiempo. Viajó por Europa, a partir de 1804 a 1806, siendo sus metas, Marsella, Génova, Roma y Sicilia, en donde llegó a conocer al famoso almirante inglés Nelson. Durante la guerra de 1812. Irving estaba a las órdenes del gobernador militar Tompkins de Nueva York en el ejército de Estados Unidos. . Empezó su carrera de escritor publicando en diarios y periódicos. Colaboró en el Morning Chronicle (1802-03), del cual era corrector su hermano Peter Washington , publicó una revista que se llamó Salmagundi (1807-08), escribiendo en colaboración con su hermano Guillermo y James Kirke Paulding. A partir de 1812 a 1814 fue redactor del Departamento de Análisis en Filadelfia y NuevaYork. Publicó una historia cómica del dominio holandés en Nueva York: Una Historia de Nueva York por ‘ Dietrich Knickerbocker ‘, el nombre de ‘ Knickerbocker’ obtuvo fama y fue utilizado más adelante para identificar a la primera escuela americana de escritores, el grupo de Knickerbocker, del cual Irving era una figura principal. El libro se convirtió en parte de folklore de Nueva York, y la palabra Knickerbocker también fue utilizada eventualmente para describir a cualquier neoyorquino que pudiera remontar su genealogía a los primeros colonos holandeses. El éxito de Irving continuó con El libro de los bocetos. (1819-20), una colección de historias, que le permitieron dedicar su tiempo plenamente a escribir. Trabajó en asuntos financieros de la embajada de Estados Unidos en Madrid (1826-29). En 1829-32 fue secretario de la legación americana bajo las órdenes de Martín Van Buren. Durante su estancia en España, escribió una biografía, Colon (1828), La Conquista de Granada (1829), Vida y viajes de Cristóbal Colon (1831) libros basados todo en investigación histórica muy cuidadosa. En 1829 se trasladó a Londres y publicó Cuentos de La Alhambra (1832), referente a la historia y a las leyendas de los Musulmanes en España. Entre sus amigos literarios estaba Mary Shelley, autora de Frankenstein . En 1832 vuelve a Nueva York y tiene un recibimiento entusiástico al ser considerado como el primer autor americano de fama internacional. Viajó por todos los Estados Unidos y escribió un Viaje por las praderas (1835). Entre los años 1842-45 era embajador de Estados Unidos en España.. Las últimas publicaciones de Irving incluyen Mahoma y sus sucesores (1850) y su quinto volumen de la vida de George Washington. Irving pasó los últimos años de su vida en Tarrytown. Las obras más importantes de Irving fueron publicadas en 1860-61 en 21 volúmenes.

 

 

 

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