Hoy iNMSOL propone dar a conocer la historia que se esconde detrás de una palabra muy utilizada por los granadinos: “malafollá”. ¿Sabéis qué significa y cuál es su origen? Se trata de la descripción de una de las partes más genuinas del carácter de estos ciudadanos.

La palabra “follar” viene del latín follis  y significa soplar con el fuelle.

Origen de malafollá

La historia cuenta de un aprendiz del oficio de herrero del Sacromonte que se encargaba de soplar las ascuas dando al fuelle un ritmo adecuado. Sin embargo era complicado para él mantener la temperatura necesaria. En consecuencia, las piedras no se mantenían incandescentes y el forjado no era perfecto. Así, se decía del aprendiz que tenía mala follada (follá), porque no soplaba bien con el fuelle. El maestro herrero le gritaba al aprendiz de manera enfadada: “Niño, lo estás haciendo mal, que mala follá tienes. El niño que no venga más, que tiene muy mala follá”. Y así es como surge este término tan granaíno, que se refiere a tener mal aire.

 

malafollá

 

¿Y cómo podemos definir la malafollá, tal y como se conoce hoy en día? Según José García Ladrón de Guevara, que ha escrito un libro con el título ‘La malafollá granaína’, es «una suerte de mala hostia gratuita que los granadinos reparten sin ton ni son a todo aquel que les rodea y que, en ningún caso, denota mal carácter, ni mala educación, ni animadversión en particular por el interlocutor. Tampoco denota desinterés o apatía en el granaíno, como dicen algunos».

Por esta razón hay gente que considera a los ciudadanos de esta maravillosa ciudad mal educados o fríos, sobre todo los que vienen de fuera.
Eso sí, todos reconocen el amor de los granadinos por el humor negro de forma que transforman situaciones aparentemente normales en sarcasmos que no siempre son bien recibidos por el interlocutor.

Pero no: Granada es natural y los granadinos son irónicos e inteligentes. Pues todos tendríamos que tener un amigo granaíno. Por cuantas facetas hay, ¡nunca se acaba de descubrir lo que esta ciudad nos da!