El viajante que desee conocer la belleza de la Alhambra no podrá dejar de leer las distintas leyendas de Granada que aún perduran en la memoria colectiva. Hoy repasamos la leyenda de la Puerta de la Justicia, una de las cuatro entradas al conjunto nazarí.

Puerta de la Justicia Leyendas de la Alhambra

Fuente: foto de Alfredo Prieto Alonso

Si llegamos hasta el umbral de la Puerta de la Justicia, podremos observar dos símbolos. Por un lado, la mano en el arco de fachada y, por otro, la llave en el arco de entrada. Quienes la construyeron (año 1348, durante el reinado de Yusuf I) aseguraban que ningún hombre -ni siquiera mil ejércitos juntos- podría derrumbar sus muros. Por eso, según se cuenta, el día en que ambos elementos se unan será porque ha llegado el fin del mundo.

Al mismo tiempo, otras historias cuentan que la mano y la llave se dispusieron de tal manera sobre la Puerta de la Justicia ya que no habría jamás caballero alguno, a lomos de su caballo, que pudiera alcanzar la altura de la mano con la punta de su lanza. En ese caso, conquistaría el trono de la Alhambra.

Esta entrada – la Puerta de la Justicia o también denominada Puerta de la Explanada- es una de las más utilizadas para acceder al recinto palaciego. Las otras tres son la Puerta del Vino, la de los Siete Suelos y la del Arrabal. Podremos llegar hasta la primera de ellas ascendiendo desde el centro de la ciudad por la famosa cuesta de Gomérez. Una ocasión especial para disfrutar de un entorno mágico, entre vegetación y fuentes, que sin duda nos transportará a otros tiempos.

Llegados a su explanada, si decidimos adentramos en ella, nos sorprenderá no solo por su grandiosidad, sino también por su entrada en forma de zigzag sobre una ligera pendiente. Se hizo de este modo para dificultar el paso de posibles tropas enemigas. Además, es una parada obligada para contemplar la arquitectura original nazarí, como su cúpula de ladrillo rojo, junto a otros símbolos que se colocaron tras la conquista de Granada por los Reyes Católicos. Este es el caso de la figura gótica de la Virgen y el Niño (de Roberto Alemán) o el Retablo de Diego de Navas de 1588.

Una vez dentro del recinto, podremos dejarnos llevar por otras leyendas de Granada que duermen escondidas entre los muros de monumentos como la Alhambra. Si quieres conocerlas, no dejes de visitar nuestra página.

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