Uno de los lugares imprescindibles que tienes que visitar durante tu estancia en Granada, ya sea en invierno o en verano, de noche o de día, es sin duda el Mirador de San Nicolás.

 

Subir a este magnífico mirador no es un picnic, porque se encuentra en uno de los puntos más altos del Albaicín, el antiguo barrio musulmán hecho por callejuelas estrechas. Sin embargo, todos los esfuerzos son recompensados por la vista encantadora que este sitio ofrece sobre la Alhambra y el Generalife, con la ciudad a sus pies y Sierra Nevada, casi siempre coronada de nieve, a sus espaladas.

 

Así llamado por la presencia de la Iglesia de San Nicolás (construida en 1525 sobre una mezquita y ahora cerrada en espera de una restauración), situada en la plaza que lleva el mismo nombre, se trata del mirador más conocido y más frecuentado de la ciudad por el encanto que transmite no sólo gracias a su vista, sino también gracias a la atmósfera creada por artistas gitanos de flamenco que suelen acompañar las visitas de los turistas con cantos y bailes.

En definitiva, se puede considerar una de las atracciones principales, porque nadie deja la ciudad sin hacerse una foto en este lugar tan encantador.

 

 

Hay diferentes maneras para llegar al Mirador de San Nicolás. La más simple es subir por Calle Caldererías, mientras que la más rápida es subir desde Plaza Nueva. Por cierto, si prefieres ir más cómodo, siempre puedes coger el autobús C1 o C2 en Plaza Nueva.

Cómo llegar desde Calle Calderería y desde Plaza Nueva:

     

Fotos: Luca Sarti

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