No hay persona, extranjera o no, que una vez en su vida, pasando por España, no haya oido hablar de las “tapas“. Todos las comen, todos saben que son, pero ¿como nacen? ¿cuál es su historia?
 
 
La tapa, tal y como se entiende hoy en día, nace en una época moderna después del período de escasez provocado durante la guerra civil española, aunque cabe pensar que es costumbre antigua en España alimentarse de pequeños bocados con los que eliminar el hambre.
La tapa va evolucionando desde una forma de aperitivo más básico, hasta una forma particular de entender la cultura culinaria, como lo es en la actualidad. Fijar su origen en la historia culinaria española es complicado, por haber cambiado su concepto al cabo de los diversos períodos. 
Es muy posible que la tapa naciese con la aparición de los bares que las empezaron a servir como cortesía a los clientes y que, con su punto de sal, incitasen al consumo. La cultura popular se rodea a veces de  historias acerca de su origen que poseen una tradición puramente oral.
 
 
Una versión popular más simple cuenta que la tradición de las tapas nace de la necesidad de que los labriegos pudieran comer algo que les permitiera llegar a la hora de comer del mediodía con fuerzas para seguir trabajando, y que esta necesidad se cubría mejor si se tomaba un breve alimento acompañado con algo de vino. Las primeras versiones de las tapas, pronto se convirtieron en algo más elaborado y de esta forma fueron ganando en calidad y variedad.
 
 
Otra versión del origen de la creación del término tapa se origina en una visita del rey Alfonso XIII a la provincia de Cádiz, en la que se detuvo con todo su séquito a tomarse un vino de jerez en un mesón de la zona, llamado “Ventorrillo del Chato” (aún existe hoy en día). Estando sentado en la terraza se levantó de repente una levantera (viento de levante muy típico en la zona), y al mesonero, intentando evitar que entrara algún polvo o arena de la playa en el vaso real, se le ocurrió como solución poner encima una rebanada de jamón para tapar el vaso. Parece ser que el recurso del mesonero fue muy del agrado del rey, ya que se comió la tapa y pidió otra similar.
 
Las tapas mezclan el concepto de comer con el de socializar, es por esta razón por la que la tapa está unida al acto de ‘tapear’. Los bares, entendidos como lugares de reunión, son el espacio ideal para la ‘tapa’. De este concepto salen los verbos: ‘tapear‘ (comer de tapas), ‘ir de tapas‘ (ir de forma itinerante por diversos bares).
En Almería, Granada y Jaén se acostumbra a poner una tapa gratuita con cualquier bebida, siendo algunas zonas famosas por sus tapas y por la cantidad, por ejemplo en la zona de la calle Navas, junto al ayuntamiento, en Granada.

 

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