No hay rosa sin espinas

Este proverbio expresa tres diferentes emociones: felicidad, perjuicio y resignación. Estos sentimientos alcanzan el corazón de una persona en tres diferentes momentos. Al principio no conseguimos ver los aspectos negativos de una cosa que nos parece buena, pero, con el tiempo, los defectos y las imprecisiones nos aparecen siempre más claramente, hasta que lo que antes nos parecía perfecto, llega a ser algo común y que nos decepciona.

En particular este proverbio es propio de las personas: por cuanto alguien puede ser agradable y bello, físicamente o sentimentalmente, siempre tendrá sus defectos con los cuales tenemos que aceptar. Resulta mejor,  por eso, no idealizar a las personas, por mucho que se las quiera.

En suma, cada aspecto agradable es representado por la rosa y nuestra primera impresión de la misma,  mientras que las solapas negativas son representadas por las espinas, que no se notan hasta que no cogemos la flor con nuestras manos.

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